Eumex vs. el GDF: ¿Justicia o abuso de poder?

Hace unos dí­as, realizando una pauta para uno de mis clientes, visité las oficinas de EUMEX, la empresa que gestiona la publicidad en los parabuses de la Cd. de México.

A grandes rasgos se me dijo que tendrí­a que esperar unas semanas para ver cómo se resolví­a un problema con el Gobierno del D.F., antes de poder firmar una pauta.

Incentivado por la curiosidad pregunté de qué se trataba. En sí­ntesis me dijeron que cuando EUMEX realizó por primera vez su contrato de concesión con el gobierno del D.F., lo hizo con el entonces Regente de la Ciudad, Oscar Villareal. Al paso del tiempo, con el éxito del medio, el gobierno del D.F., ya perredista, no se sintió a gusto con el trato y simplemente lo revocó, aduciendo infinidad de motivos como pagos de impuestos, robo de luz, instalaciones no autorizadas, incumplimiento de contrato y un larguí­simo etc. De hecho “añadió el ejecutivo” de la noche a la mañana se apropiaron de una gran cantidad de parabuses, violándolos, sacando nuestros posters y metiendo esos que ahora vemos por todos lados, donde coincidentemente, en tiempos electorales, se alaban la obras “bien” hechas de este gobierno.

De primera instancia lo subrayo: ignoro si sea completamente verdad lo que se me dijo. Ignoro también si EUMEX tení­a un contrato ventajoso realizado con el famoso Oscar Villareal. Tampoco sé si pagaron o no sus impuestos. Sin embargo, también debo decir, como publicista y ciudadano, que me sentí­ profundamente lacerado en mi dignidad, al ver la gigantesca presencia de carteles pro-gobierno D.F. (a poco más de un mes de las elecciones), pensando que en su lugar habí­a publicidad no de EUMEX, sino de muchos clientes que pagaron por aparecer en ese medio y que simplemente de un dí­a para otro se quedaron en el aire… hasta que se resuelva judicialmente una situación en la que no tuvieron nada que ver. ¿No es esto ahuyentar la inversión privada?

Sin importar jurí­dicamente quién tenga la razón, la apropiación del medio y su consecuente uso con fines veladamente electorales, me parece burda e imprudente… porque si en realidad querí­an verse muy “justos” y actuar conforme a derecho, entonces por simple ética, ¿no se debieron simplemente clausurar los exhibidores, al menos hasta pasar las elecciones y entonces resolverlo sin aparentes intereses polí­ticos?, ¿no serí­a eso verdadera honestidad valiente?

Sólo una opinión. ¿Alguien tiene algún comentario o podrí­a ampliarnos la información sobre esto?

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